Salas destacadas
El origen de este famoso juego de cartas se remonta a la Edad Media en Italia. Pero luego se hizo realmente conocido en Francia, convirtiéndose en un juego muy popular entre su aristocracia. Hoy en día es uno de los juegos de barajas favoritos entre los amantes del azar.
Objetivo del juego.
El jugador se enfrenta en cada tirada al desafío de adivinar cual de las siguientes jugadas se acercará más a los nueve puntos, si la tirada del jugador (debiendo elegir a uno de los participantes) o la de la banca. El participante tendrá 3 opciones: apostar por la jugada del participante, la de la banca o arriesgarse a la posibilidad de que se produzca un empate.
Barajas, valores y puntuación.
En el Baccarat clásico se utiliza una baraja de 52 cartas sin incluir comodines en el juego. Se puede llegar a utilizar 6 u 8 mazos completos.
Valores de los naipes:
El As valdrá 1 punto.
El valor de las figuras y el diez será 0.
El resto de las cartas mantendrán su propio valor.
Luego de cada mano se debe barajar. Por mano se entregan boca arriba por lo menos dos cartas y tres como máximo.
Al repartirse las cartas, la primera y tercera carta entregada será la jugada del participante y será la de la banca la segunda y cuarta carta entregada. De ser necesaria una tercera carta se podrá entregar a cualquier de las dos manos.
Los puntos de cada mano se cuentan de la siguiente manera: de la misma mano se suman los valores de las cartas y se toma en cuenta el último digito del resultado de dicha suma. Al haber cartas con valor 0 ese digito siempre será entre 0 y 9, nunca nos excederemos de esa puntuación. Nunca se producirá el fenómeno de “quebrar” como si sucede por ejemplo en el Blackjack.

