El baccarat es un emocionante juego de cartas que se rige por las leyes del azar. El meollo del juego reside en que el jugador sea capas de tomar determinadas decisiones antes de que el juego se desarrolle y no durante el transcurso del mismo.
En este entretenido juego el As vale un único punto, las cartas que están comprendidas entre el dos y el nueve tienen el valor que las representan es decir el dos vale dos puntos, el tres vale tres puntos y así sucesivamente hasta le número nueve. El número diez y las figuras carecen de valor.
Si se produce la situación de que la suma de las dos primeras cartas sumen más de diez puntos, se deben sustraer diez puntos, lo que resta es la suma de las cartas. Por ejemplo, si las primeras dos cartas que se reparten son un rey y un 3, la cuenta es 3.
Por lo general se reparten en este juego, un total de 8 mazos de cartas, aunque a veces pueden repartirse 6. La partida con más valor que es posible obtener equivale a 9 puntos.
Cuando el jugador gana la apuesta que ha colocado, este obtiene como ganancia la misma suma que ha invertido, por ejemplo, si apuesta 20 dólares ganará 20 dólares. Cuando alcanza la victoria una apuesta que ha sido colocada a la banca, es pagada de igual manera pero con una comisión que es sustraída en cada partida.
El jugador tiene la posibilidad de apostar a su propia mano, o bien puede colocar el envite en la partida del banquero o por último puede apostar a un empate. Esta última opción es la menos recomendable, ya que es la que la otorga mayores ventajas a la banca.
El jugador debe escoger la posición que el piensa que será la ganadora en la siguiente partida y así como también debe fijar el monto total de la apuesta. Estas acciones deben ser llevadas a la práctica antes de que la partida se desarrolle.
Las estrategias en este juego no tienen mucha cabida ya que el baccarat se basa pura y exclusivamente en las leyes del azar.
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